Nuestro manifiesto. Empieza por integrar lo que siempre han dicho la ciencia y la sabiduría tradicional: la comida es medicina, la comida es salud. 

 

Da un paso atrás y lanza una mirada  a la alimentación como un sistema. ¿Por qué comemos lo que comemos? Y, ¿cómo le hacemos para todos comer mejor? Entiende que el sistema de hoy está logrando aquello para lo que está diseñado: comida conveniente, barata, rentable.

Asume que nuestro sistema alimentario está enfermo, pero que se puede curar. Está convencido que el futuro del sistema alimentario está en nuestras manos, que se puede diseñar un sistema mejor, uno que logre buena comida, es decir, comida saludable, medioambientalista, justa y accesible. Que tenemos que construir entre todos un sistema alimentario que produzca salud: salud para el suelo, salud para el planeta, salud para los consumidores. Un sistema donde la opción saludable sea la opción fácil: conveniente, sabrosa, accesible.  

Nuestro manifiesto es un abrazo a la diversidad: la diversidad de semillas, de ideas, de actores, de capacidades. Esta diversidad es resiliencia y es poder. Nuestro manifiesto se enorgullece de la megadiversidad de México y ve en nuestra agrobiodiversidad el mayor activo para re-imaginar los sistemas alimentarios.

Proyecto La Guajolota es la idea radical de que la comida es un lente para aprender a mirar los retos globales de manera sistémica. Que la comida es un vehículo de transformación social y ambiental. En Tianguistengo, a partir de un territorio local, impulsamos un sueño global, donde comida, salud y planeta son un lente indivisible.

Impulsamos y construimos sistemas alimentarios para la salud.

 

EL EQUIPO

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PAOLA ABRIL CAMPOS

Paola Abril estudia su tercer año del doctorado en salud pública en Harvard. Le apasiona entender y mejorar los sistemas de salud. Decidió estudiar salud pública porque el acceso universal a buenos servicios de salud es una manera concreta de materializar la equidad, que las personas, independientemente del hogar en el que nacieron, tengan derecho a la misma salud. Estudió sociología en la Universidad de Pensilvania y ha colaborado en proyectos de salud en México, Honduras, EUA, Kenia, Georgia, Kasajastan e India. Sus abuelos y bisabuelos son originarios de Tianguistengo, Hidalgo. Por eso La Guajolota nació aquí, en el corazón de la sierra hidalguense, un pueblo de comerciantes y arrieros que servía de puerta de entrada a la Huasteca. El sueño de Paola Abril es construir sistemas de salud para la equidad.

BRAULIO TORRES

Braulio estudió políticas públicas en la Universidad de Chicago y el año pasado hizo una estancia de investigación en el departamento de estudios urbanos y planeación en MIT. Estudió sistemas alimentarios y su relación con la diabetes y los retos ambientales. Su objetivo es construir puentes entre las políticas de salud, las ambientales y las políticas del campo. Le apasiona la magia de las plantas y la naturaleza; y por eso crece una granja. Está convencido que la mayoría de los casos de diabetes son prevenibles, que la diabetes es una condición de vida que puede estar en remisión y que la construcción de sistemas alimentarios para la salud son la herramienta de política pública más poderosa para resolver la epidemia de diabetes que enfrenta México. Braulio ha colaborado en proyectos con el gobierno federal, Banco Mundial, Fundación Kellogg, Fundación Carlos Slim, Innovations for Poverty Action, Banco de México y tiene experiencia también en Colombia y Perú.

 

POR QUÉ UNA GUAJOLOTA

Nuestro proyecto se apropia del nombre de un guajolote, porque esta ave de corral representa los valores que queremos impulsar para mejorar los sistemas alimentarios.

 

La agricultura ecológica requiere ecosistemas completos. Definitivamente tenemos que consumir menos productos animales porque su producción es un reto ambiental, pero no podemos olvidarnos de ellos. Son indispensables para la fertilidad del suelo. El guajolote es un ícono animal que sirve para recordar esto. En La Guajolota queremos introducir al debate una visión matizada, que pueda mirar las contradicciones y complejidad de los retos del sistema alimentario.

Es nativo de México y Norte América. Fue domesticado aquí y es un regalo que nuestra región dio al mundo. Guajolotl es una palabra nahuatl que fue castellanizada. En inglés se llama turkey por confusiones de la historia, porque en Inglaterra creyeron que venía de Turquía. Hay mucha desinformación en nuestros sistemas alimentarios. Eso se puede resolver.

Creemos que las soluciones a los retos alimentarios pueden venir de las sinergias entre diferentes mundos: la sabiduría tradicional y ciencia, el gasto público y la inversión privada, la costumbre y la innovación.

 

Ciudad de México / Tianguistengo, Hgo., Mexico

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